No obstante, hace algunos años, gracias a un "romance" que todavía no acaba, descubrí que existía la ética hacker y que no debía confundir el término hacker con el término cracker. Cuando hablamos de ética hacker, hablamos de la existencia de un código de conducta basado sobre ciertos principios morales que regulan su práctica, siendo la libertad, probablemente, el más importante de ellos.
Sin embargo, con mi llegada al GEC, me he dado cuenta de que aquello que denominan cultura hacker es todo un mundo; un mundo fascinante. Así entonces, en mi camino por entender mejor este concepto, he descubierto otros temas apasionantes (la pasión es, por cierto, otra de las características presente en los hackers) que están vinculados a esta filosofía de vida, por ejemplo, la noción de trabajo colaborativo. Esta forma de trabajo no solo está presente en el desarrollo de sistemas y aplicativos libres, sino que se puede apreciar en sitios como Wikipedia, cuyo principio fundamental es que todos tenemos algún conocimiento sobre algo que vale la pena compartir con otros.
En esta búsqueda por aprender más sobre el trabajo colaborativo, me encontré con un maravilloso vídeo de Alex Primo titulado Ética Hacker para Crianças e adolescentes. Durante 15 minutos, Primo explica a la audiencia el alucinante mundo del "fan fiction": un movimiento global conformado principalmente por jóvenes, que se han unido para crear nuevas historias a partir de sus series, películas o libros favoritos, estimulando, de esa manera, otro de los más valiosos principios de la ética hacker: la creatividad.
El mundo de la ética hacker es amplio y sus potencialidades son enormes. Definitivamente, vale la pena prestar atención a este movimiento que tiene todo lo necesario para provocar grandes transformaciones en nuestras sociedades. Tenemos mucho por aprender. ¿Por qué no tomamos el ejemplo de las comunidades de "fan fiction" y comenzamos entre todos a construir una historia de oportunidades, libertad, pasión e integración?

