lunes, 27 de mayo de 2019

Ética Hacker: pasión, libertad y creatividad

Al igual que muchas personas, yo también creía que el término hacker refería a informáticos y programadores dedicados a cometer delitos en la Red. Era una palabra que venía acompañada por aquella vieja imagen de piratas, típica de las primeras propagandas sobre la (in)seguridad informática, que advertían sobre los peligros de la web. Desde esa perspectiva, mi llegada al GEC habría sido el equivalente, según mis viejas creencias, a formar parte de un grupo de crimen organizado liderado por Maria Helena Bonilla y Nelson Pretto (¡nada más lejos de la realidad!).


No obstante, hace algunos años, gracias a un "romance" que todavía no acaba, descubrí que existía la ética hacker y que no debía confundir el término hacker con el término cracker. Cuando hablamos de ética hacker, hablamos de la existencia de un código de conducta basado sobre ciertos principios morales que regulan su práctica, siendo la libertad, probablemente, el más importante de ellos.

Sin embargo, con mi llegada al GEC, me he dado cuenta de que aquello que denominan cultura hacker es todo un mundo; un mundo fascinante. Así entonces, en mi camino por entender mejor este concepto, he descubierto otros temas apasionantes (la pasión es, por cierto, otra de las características presente en los hackers) que están vinculados a esta filosofía de vida, por ejemplo, la noción de trabajo colaborativo. Esta forma de trabajo no solo está presente en el desarrollo de sistemas y aplicativos libres, sino que se puede apreciar en sitios como Wikipedia, cuyo principio fundamental es que todos tenemos algún conocimiento sobre algo que vale la pena compartir con otros. 

En esta búsqueda por aprender más sobre el trabajo colaborativo, me encontré con un maravilloso vídeo de Alex Primo titulado Ética Hacker para Crianças e adolescentes. Durante 15 minutos, Primo explica a la audiencia el alucinante mundo del "fan fiction": un movimiento global conformado principalmente por jóvenes, que se han unido para crear nuevas historias a partir de sus series, películas o libros favoritos, estimulando, de esa manera, otro de los más valiosos principios de la ética hacker: la creatividad.




El mundo de la ética hacker es amplio y sus potencialidades son enormes. Definitivamente, vale la pena prestar atención a este movimiento que tiene todo lo necesario para provocar grandes transformaciones en nuestras sociedades. Tenemos mucho por aprender. ¿Por qué no tomamos el ejemplo de las comunidades de "fan fiction" y comenzamos entre todos a construir una historia de oportunidades, libertad, pasión e integración?


viernes, 17 de mayo de 2019

¡Me declaro ignorante!

Debo admitir que, antes de mi llegada al GEC, mi conocimiento e interés sobre software libre era bastante escaso. No porque se tratara de un tema fuera de discusión en Costa Rica, sino porque sentía que ese movimiento que no tenía nada que ver conmigo: para eso estaban los "computines" (¡el individualismo en su máxima expresión!). No me había apropiado de esa bandera. Mi desconocimiento era tan grande que ni siquiera estaba consciente de que yo mismo tenía instalados algunos de ellos en mi computadora, como el navagador Mozilla Firefox o el VLC media player (lo siento, profesora, la ignorancia no sabe de límites).

Reconocer mi poco conocimiento sobre el tema me llevó a un ejercicio de autorreflexión. Eso me hizo pensar que quizá hay algo que está fallando en nuestro entorno. Por ello, tomando como punto de partida una cita del texto de M. H. Bonilla (Software livre e formação de professores), me propuse a llevar a cabo un ejercicio para sondear el conocimiento de mis "pares". La cita en cuestión dice así:
“Muitos professores acreditam que esses sistemas e aplicativos são mais difíceis de operar, menos eficientes e de menor qualidade que o sistema proprietário mais utilizado: MS Windows®”. M. H. Bonilla
Escogí esa cita justamente porque yo me veo reflejado en ella. Durante años, me he limitado a repetir, irreflexivamente, que estos softwares son complicados, poco eficiente y nada "amigables". Por eso, lleno de malas intenciones, quise conocer qué pensaban mis contactos de Facebook sobre este tema. Acá el resultado:



La poca respuesta que recibí me deja ver una sola cosa: es probable que muchos de mis contactos ni siquiera supieran qué era aquello que yo estaba pregutando, tal como lo reconoce "Valverde" en el primer comentario. También intuyo esto porque un par de personas me escribieron "por privado" para preguntarme qué era eso de Linux y software libre.

Con respecto a las otras respuestas, Jes y Rito, aunque reconocen que los usan y dicen sentirse satisfechos, señalan que experimentan fallas y problemas de compatibilidad; dos de los comentarios que más se escuchan popularmente al hablar sobre este tema. Por su parte, Nico parece estar super informada y muy satisfecha con el desempeño del software libre; creo que sería una excelente candidata para nuestra nueva misión: informar.

La única manera de vencer prejuicios y mejorar estos sistemas es informando a las personas y capacitando a nuestros futuros profesores reformas en nuestros curriculos universitarios. Existe mucha resistrencia, a veces infundada, en torno al uso del software libre. Aun hay mucho desconocimiento, por tanto, la única forma de impulsar este movimiento es compartiendo la información con quienes tenemos cerca.

**Post scriptum: mientras discutimos sobre las tecnologías libres y la democratización de la información, ayer trascendió una noticia que no podemos ignorar: el bloqueo que Google y Android han impuesto a la marca china Huawei. No solo es un hecho de gran impacto en el mundo de las telecomunicaciones, sino que nos permite ver el nivel de importancia que las tecnologías de la información tienen en el mundo actual.

Google golpea fuertemente a Huawei
¿Qué ocurrirá a corto y a largo plazo con Huawei?



domingo, 5 de mayo de 2019

Tecnología asistiva: algunas reflexiones

El día de ayer, me encontraba leyendo el texto de Rita Bersch sobre teconología asistiva (R. Bersch), y, mientras recorría sus líneas, saltaban por mi cabeza, de forma un tanto desordenada, algunas ideas. Pensaba, por ejemplo, en las bondades de la tecnología, en cómo estas han beneficiado la vida de tantas personas. Sin embargo, al mismo tiempo, imaginaba qué porcentaje de la población tiene hoy acceso a estos dispositivos, y, entonces, pensaba en la mercantilización de vida humana y la desigualdad que impera en nuestras sociedades. Pensaba, asimismo, en cuánto podría mejorar la calidad de vida de tantos niños de mi país (¡del mundo!), si esta tecnología estuviera a su alcance.

A pesar de ello, decidí no quedar atrapado en el pesimismo, por el contrario, empecé a imaginar todo lo que hace posible esa tecnología. Pensé en la educación que se esconde detrás de cada uno de esos artefactos, en el dinero que se invierte formando profesionales, construyendo laboratorios y adquieriendo equipo. Pensé en el esfuerzo de tantas personas para llevar esa tecnología a quienes lo necesitan y me di cuenta que no todo esta mal. Vivimos en una sociedad de clases e injusta, pero podemos trabajar desde nuestros espacios para reducir esas carencias.

Hace unos días, yo no sabía nada sobre tecnología asistida. Hoy sé un poco más que ayer. Para cambiar las cosas, se necesita conocimiento, pues es lo único que nos permite crear cambios desde lo profundo. Así que empecemos por entender qué es la Tecnología Asistida (T. A.):






De Ivete Sangalo a Maria Helena Bonilla

10 anos atrás, a única pessoa que conhecia de Salvador era Ivete Sangalo, por causa da minhas aulas de português lá na Costa Rica. Naquele m...