martes, 18 de junio de 2019

Actos de violencia en redes sociales: silenciando voces divergentes

Históricamente, Costa Rica ha destacado a nivel mundial por ser uno de los países con mayor libertad de expresión. Esto se refleja, por ejemplo, en el último informe de "Reporteros sin Fronteras" (RFS 2019), donde Costa Rica ocupa el décimo lugar en libertad de prensa, siendo el único país latinoamericano en aparecer entre los primeros 15 lugares de la lista; sin embargo, esto podría estar cambiando. 

Desde la última campaña presidencial 2017/2018, surgió una enorme ola de violencia en redes que no ha cesado hasta el día de hoy. Esta violencia, asociada, principalmente, a movimientos más conservadores, ha generado ataques hacia aquellas voces que, en los últimos años, se han levantado con fuerza para reclamar nuevos derechos.

Temas como el aborto, el matrimonio igualitario, los derechos LGTBI, la protección del ambiente, los derechos de la mujer, el respeto hacia las personas migrantes o la discusión sobre el estado laico, han propiciado fuertes disputas en redes sociales (aunque no solo en ellas), acompañadas, en muchos casos, de violencia, agresión, discriminación y, sobre todo, intelorancia.

Mientras leía el informe titulado "Direito à comunicação no Brasil 2018", pensaba en dos casos de asesinato ocurridos en Costa Rica en los últimos años: Jairo Mora (2013, Condenados los asesinos del ecologista Jairo Mora), ambientalista asesinado por proteger los nidos de tortuga baula en el caribe costarricense; y Sergio Rojas (2019, Asesinato de dirigente ambiental), líder indígena asesinado por defender las tierras de su territorio. Si comparamos estos dos casos con los casos ocurridos en otros países, puede parecer muy poco; no obstante, el número no debería importar y ninguna vida vida se debería perder por hacer lo correcto. Ninguna voz debería ser silenciada.

Los casos anteriores no deben ser vistos como casos aislados; deben ser vistos con preocupación, pues son la evidencia más clara de que Costa Rica está cambiando. La paz que otrora profesábamos se reduce cada vez más. La violencia está en aumento y su propósito es amedrentar y silenciar cualquier intento de cambiar el orden ya establecido.

Esta violencia no queda en las redes, no desaparece en el ciberespacio cada vez que actualizamos las noticias de Facebook, Twitter o Instagram. Queda ahí, justo donde la dejamos, alimentándose del odio de las personas y ganando adeptos. Esta violencia, que llega acompañada de insultos, de improperios y de amenazas, se materializa en lo físico, por eso no debe ser tomada a la ligera.  



1 comentario:

  1. É isso mesmo, é preciso olharmos o exemplo do Brasil para vermos que o que parecia inofensivo acabou dividindo o país, trazendo para a luz do dia o que parecia extinto, mas que estava apenas escondido nos porões de nossa fachada de povo civilizado, cordial, pacífico... Que sirvamos de mau exemplo, para que o mesmo não ocorra em outros países...

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